Tipos de tiburones

El tiburón peregrino: el segundo pez más grande del mundo

Este característico tiburón llamado tiburón peregrino, con nombre científico Cetorhinus maximus, pertenece a una subclase de peces condrictios de esqueleto cartilaginoso, con las hendiduras de las branquias expuestas al exterior, sin línea lateral y con vejiga natatoria.

A esta especie se la conoce como elasmobranquios. La familia de la que este escualo forma parte es la Cetorhinidae.

Principales rasgos del tiburón peregrino

Una de las cosas que más llama la atención del tiburón peregrino es que mide unos 10 metros. Ocupa el segundo puesto en los peces más grandes del mundo.

Aparte de toda la información que se conoce hoy en día, es uno de los peces más misteriosos, ya que siempre ha sido visto como cercano, pero los científicos e investigadores de este campo, cuando han salido al mar a descubrir a estos animales, los han confundido con animales marinos enormes, ya que tienen un tamaño increíblemente grande.

La característica boca del tiburón peregrino

Para hablar del cuerpo y de cómo se comporta este pez, es imprescindible hablar de su boca, ya que físicamente es lo primero que llama la atención. Es gigante y la mandíbula la tiene abierta siempre, lo que da más respeto y sorpresa al verlo. El diámetro de la boca mide alrededor de un metro.

Tiene tanto en la parte exterior como en la interior más de cien dientes de una forma característica, pero de los que solamente sirven algunos de para cazar o comer, es decir, no utilizan todos en su rutina diaria.

Peso y longitud

En los estudios más recientes de esta especie de escualo, se ha catalogado como el segundo pez más grande del mundo con 10 metros de longitud y 4 toneladas de peso.

En la captura de estos tiburones se descubrió en una especie un peso de 10 toneladas y unos 14 metros de longitud, por lo que pueden existir ejemplares mucho más grandes que los mencionados.

Piel

La piel del tiburón peregrino es muy rugosa y posee una fuerza inmensa para resistir a cualquier enemigo. Para la pesca o el agarre de estos tiburones se necesita conocer que su dermis es viscosa y se escurre fácilmente, esto se puede ver como un mecanismo de defensa.

Es fácil reconocerlo por su gran corpulencia y porque en su dorso el color que más predomina es el marrón oscuro, casi negro.

Alimentación: pez planctívoro

Este tiburón, debido a las dimensiones de su boca y su manera de actuar, se come cualquier cosa que se ponga en su camino, ya sean animales o restos orgánicos. No es considerado como animal carnívoro sino como una especie de pez planctívoro porque se alimenta de plancton, que son organismos que flotan en el mar y que, aunque se pueden mover, por su tamaño, no pueden oponerse a las corrientes marinas ni a la fuerza del agua.

Todo lo que entra en la boca de este escualo lo deshecha por las branquias. Lo principal en su dieta son los calamares, peces diminutos y crustáceos. También come krill, un crustáceo muy pequeño que se parece al camarón.

Hábitat

A los tiburones peregrinos les suele llamar la atención las zonas de costa, pero ninguna en específico, ya que se puede encontrar por estas zonas pero en todo el mapa, desde la Antártida hasta océanos tropicales. Normalmente se encuentra en la parte superior de las plataformas continentales. Son característicos de aguas frías, entre los 7ºC y los 14ºC.

A causa de estar en las costas, normalmente son vistos en las superficies marinas. Se conoce a estos peces como migratorios debido a las grandes distancias que realizan según la estación en la que nos encontremos. No es precisa la zona en la que se encuentran y los desplazamientos exactos que realizan. En las épocas de frío suelen estar en las profundidades del mar, ya que a esa altura (de 100 a 1000) encuentran comida.

Comportamiento del tiburón peregrino

Partiendo de la base de que estos escualos en invierno aprovechan para bajarse a las profundidades, se le puede conocer como un animal al que le gusta relacionarse con otros e ir en grupo. Normalmente se suelen concentrar en grupos de unos 100 ejemplares, ya que no les gusta la soledad, como es el caso de otros tiburones.

El tiburón peregrino se puede llegar a comunicar con otros a través de los ojos, indicándoles si hay cerca algún enemigo o, por el contrario, están preparándose para comérselos.

También son capaces de avisar de la presencia de redes de pesca o de barcos; aunque a veces fallen y no se entiendan bien, es una manera de intentar comunicarse con otros peces de su misma especie. A veces llega a tal extremo de confusión que confunden redes o barcos con tiburones peregrinos.

Reproducción

Estos tiburones son ovovivíparos, es decir, las crías se encuentran en huevos y se desarrollan ahí sin salir al exterior. Las hembras de tiburón peregrino no tienen placentas.

Los óvulos que no han sido fertilizados sirven de comida para los fetos que se encuentran en el interior de la madre. Este comportamiento es denominado oofagia. El periodo de gestación de los tiburones peregrinos hembra es de un año, pudiéndose alargar a dos o incluso tres (no es preciso).

Al estar un tiempo dentro de su madre, nacen desarrollados y con dos metros de largo. La única hembra que se ha podido estudiar en su interior albergaba seis fetos de tiburón peregrino, pero con el estudio de una única hembra, no se sabe cuántas crías pueden llegar a tener en su interior.

En el verano es cuando comienza el apareamiento, para dar a luz a finales de esta misma estación. No hay estudios conocidos que hayan comprobado la edad en la que los tiburones peregrinos son autónomos, pero se cree que entre los 7 y 13 años.

A la hora del nacimiento de las crías, los dientes que antes hemos identificado como inservibles, en el momento del parto sí que son útiles: sirven para que el tiburón coma esos óvulos que no han sido fertilizados.

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